Los hombres, los niños varones y la Sensibilidad (1/4)

rbol-florecido_fondoverde_50x50     En esta sociedad llena de estereotipos de género, es imperativo y definitivamente desafiante que los hombres aprendamos a desarrollar nuestras cualidades sensoriales y compasivas. A la gran mayoría de nosotros, los hombres de todos los países, nos han enseñado desde pequeños a actuar rudamente y reprimir nuestras emociones.
     A pesar de que ha habido algunos cambios en los últimos 25 años, estos han sido más dramáticos y notorios para las niñas, más que para los niños. En nuestros días, es común ver el que las niñas jueguen con juguetes de niños, se vistan como niños y hablen, o practiquen deportes considerados masculinos y no se ve mal. En los niños, sin embargo, se tiene que actuar con mucho cuidado, y sus padres tienden a ser mas estereotipados, diciéndoles que no se desvíen de lo que es ser masculino.
     Aun cuando algunos padres se sienten menos afectados con referencia a los roles de género, aún están preocupados de que sus hijos sean excluidos si ellos participan en actividades consideradas por sus compañeros como poco masculinas. En general, como padres todavía alentamos a nuestros hijos varones a seguir su lado más agresivo, y lo que básicamente les estamos diciendo es que la peor cosa que pueden ser, es ser como una niña.
El verdadero hombre puede llorar y demostrar miedo
     La mayoría de los hombres podemos recordar como en nuestra niñez, cuando expresábamos miedo o llorábamos, nuestro padre o entrenador nos decía, “Actúa como un hombre”. Cuando somos niños, el ser reprendidos y avergonzados por expresar nuestras emociones, da por resultado el aprender a reprimir todas las emociones, excepto la ira que es la única emoción permitida para ser expresada por nosotros.
     El niño necesita reafirmarse en el modelo del rol de hombre, asegurarse de que él, es suficientemente masculino. De manera que cuando un hombre reprende y avergüenza a un niño por expresar sus genuinas emociones, su autoestima se desploma y el niño recibe el mensaje de que para ser aceptado como hombre, tiene que reprimir su yo auténtico.
     Los padres tratan a su hijas de manera diferente que a sus hijos. Las investigaciones demuestran que los papás tratan a sus niñas mas amablemente que a sus hijos varones. A los varones, durante su crecimiento, los papás tienden a demostrarles menos amor físico, los corrigen más frecuentemente y juegan competitivamente con ellos. Este modelo de comportamiento del rol masculino, definitivamente no alientan a los hombres jóvenes a comportarse con actitudes compasivas.
     Muchos hombres pasan dificultades para apoyar a sus hijos a que realicen actividades fuera de lo masculino. Y debemos reconocer y aceptar que hay diferentes modos de ser masculino.
     Es como el chico que le gusta la música, digamos el violín y no tiene el suficiente apoyo de su padre, y con el fin de atraer la atención y el consiguiente cariño de su padre, abandona el violín y decide jugar futbol aún sabiendo que no le gusta este deporte. Al hacerlo consigue que su padre lo vaya a ver los sábados. Y así aprende – a una temprana edad – para conseguir el amor de Papá, hay que negar su verdadero yo.
     Existen todavía muchos hombres y mujeres que aún creen que los hombres no deben llorar y mostrar miedo. Es necesario dejar este modo de pensar – tan cuadrado – de masculinidad. Deben aprender a ver a su hijo como un individuo, alguien que expresará su masculinidad de manera muy particular, lo que lo ayudaría a sentirse más cercano a su hijo y lo ayudarían a prosperar.
Presentado por Fco. Ornelas y Carla Sodi para PAS Latino
Este Post está de acuerdo con los escritos y libros del Dr. Ted Zeff
Mi Historia la Cuento Yo
De Regreso al Amor