Salvando a nuestros hijos

Un plan de 10 pasos para que no sean violentos.
Por Ted Zeff, Ph.D.
El aumento de la violencia en los hombres jóvenes está fuera de control. Desde el tiroteo de Columbine en 1999, se han registrado 31 tiroteos en las escuelas de Estados Unidos y las imágenes violentas permean nuestra sociedad. Los niños son bombardeados constantemente con información falsa sobre cómo deben de ser los verdaderos niños: fuertes, agresivos, duros, en control de sus emociones y reprimiendo sus sentimientos. Los Niños están siendo saturados continuamente con esta versión distorsionada de masculinidad por la televisión y las películas, videojuegos, Internet, los compañeros, entrenadores y otros adultos.
En los últimos 15 años los videojuegos violentos y las películas de niños a los que están expuestos. Y ahora el Internet ubicua continuamente les lava el cerebro a nuestros niños con imágenes horribles y salvajes de lo que un hombre se supone que debe ser. Un estudio mostró que, en los Estados Unidos, los niños entre las edades de 5 y 18 años han visto 20.000 asesinatos y 100.000 actos de violencia en la televisión. Los medios de comunicación violentos, estimulan la agresión en la vida real. La investigación ha demostrado consistentemente, que después de ver películas violentas, los niños interactúan de una manera agresiva, mientras que después de ver películas sobre la bondad, se tratan unos a otros con gentileza y compasión.
Con estos 10 pasos, Tú puedes ayudar a combatir la cultura de la violencia y criar a un hijo no- violento:
1. No tolerar que alguien avergüence a tu hijo. Nunca toleres que nadie avergüence a tu hijo cuando él expresa un comportamiento compasivo o es suave. Ayuda a tu hijo a entender las causas de la negatividad de la sociedad hacia la gentileza en los hombres y habla con tu hijo sobre todos los aspectos positivos de ser un niño compasivo.
2. Alienta los juegos no violentos y la seguridad. Supervisa la exposición de tu hijo a la violencia tanto como sea posible y ofrécele juegos y actividades no violentas. Anima a tu hijo a pasar el rato con amigos que disfruten de juegos menos violentos. Discute frecuentemente los efectos nocivos que la exposición a la violencia pueda tener sobre él. Cuando se involucre en actividades potencialmente peligrosas, crea un entorno de seguridad, es decir, establece normas cuando jueguen lucha libre o luchas de espadas con los amigos.
3. Dale una mascota. El cuidado de una mascota no sólo le enseña a ser responsable sino al abrazar a un gatito, por ejemplo, va a aprender sobre la santidad de cualquier vida. El cuidado de una mascota lo hará menos propenso a maltratar a un animal.
4. Haz que conozca gente nueva. Haz que tu hijo interactué con personas de diferentes religiones, nacionalidades y razas, para que aprenda sobre el carácter común de la humanidad.
5. Abraza la belleza. Expón a tu hijo a las artes y fomenta el respeto hacia la madre naturaleza al visitar un huerto, pasar tiempo en un lago, río o el mar, o la jardinería.
6. Habla acerca de lo que “ser un hombre” significa. Como padre, habla a menudo con tu hijo sobre lo que realmente significa ser un hombre. Asegúrate de que él no necesite buscar la aprobación de los niños agresivos, atletas estrella, o ser el macho alfa para que sentirse bien consigo mismo. Deja que tu hijo sepa que está bien expresar el miedo y la tristeza y pedir ayuda. Habla con tu hijo sobre las consecuencias perjudiciales de los hombres violentos que se exaltan con frecuencia en los medios de comunicación. Lean libros o vean películas juntos acerca de las vidas de los grandes hombres espirituales, es decir, Jesús, San Francisco, Moisés, Buda, y discute la forma en cómo han creado paz en la Tierra a través de un comportamiento justo.
7. Defiéndelo. Asegúrate de defender siempre a tu hijo si otros lo avergüenzan cuando expresa sus sentimientos. Enseña a tu hijo cómo responder a los niños agresivos en los juegos de rol con él. Establece un modelo de límites con los demás para que tu hijo aprenda cómo establecer límites con sus compañeros violentos. Deja que tu hijo sepa que está bien establecer límites personales con los demás en lugar de dejarse llevar junto con la presión de grupo.
8. Aumenta su naturaleza compasiva. Para aumentar la naturaleza compasiva de tu hijo, sería bueno hacer actividades que ayuden a otras personas, animales o el medio ambiente, tales como plantar árboles o limpiar la basura en tu comunidad. O hacer trabajo en un hospital, un asilo de ancianos, o un refugio de animales. Si tienes conocimientos de carpintería, tú y tu hijo podrían ayudar a un vecino, amigo o pariente a arreglar su casa o hacerlo en tu propia casa.
9. Trata de hacer su escuela más amigable. Los niños aprenden desde pequeños de manera diferente a las niñas. Promueve con la maestra de tu hijo para que incorpore más movimientos durante la instrucción y tomen descansos físicos, incorpore más juegos de aprendizaje activo al aire libre. La creación de metas y uso de estos juegos favorece la motivación. Prepara un equipo con al menos tres padres para reunirse con el maestro de tu hijo y / o su director (o su tutor) para discutir cómo hacer una clase más amigable para tu hijo.
10. Crea una constitución en la clase. Anima a la maestra de tu hijo para crear una constitución con la ayuda de los estudiantes, que detalle cómo deben tratarse unos a otros, y pide al profesor y los estudiantes que lo firmen. Sugiere al maestro que de recompensas a los estudiantes por ser amables y mostrar buen espíritu deportivo. Pregunte a los maestros que les lea y discutan cuentos emocionantes sobre héroes que promuevan cualidades nobles y valientes que ayudan a los demás. Tanto tú como el maestro, deben hacerle saber que cada uno tiene diferentes capacidades e intereses y que esas diferencias deben ser respetadas.
Es difícil criar a un niño emocionalmente sano, respetuoso y compasivo en una cultura cruel que glorifica la violencia. Pero al escuchar a tu hijo, mostrarle amor y apoyo incondicional y darle permiso para expresar todos sus sentimientos, puedes ayudarle a trascender la visión distorsionada y perjudicial que existe de la virilidad. Y al hacerlo, él se convertirá en un hombre feliz, confiado y atento.
Mi Historia la Cuento Yo
De Regreso al Amor