Seis Signos de advertencia de que tu hijo está siendo acosado

Ted Zeff, Ph.D.
Todos los días, en los Estados Unidos, aproximadamente 160.000 niños faltan a la escuela por temor a ser intimidados. Más de 50 suicidios se han relacionado con el acoso prolongado. El Acoso escolar, en muchos niños, los ha llevado a la depresión y bajo rendimiento escolar. Los costos del acoso escolar son altos, pero, por desgracia, muchos niños sufren solos, manteniendo sus experiencias dentro de sí mismos.
A muchos niños se les enseña que pedir ayuda es un signo de debilidad y con frecuencia por miedo a parecer débil, cuando están siendo intimidados, dejan de decírselo a alguien. Muchos niños sienten vergüenza y asumen, “Algo debe estar mal en mí. ¿Por qué si no me atacan?”
Los niños que son intimidados están en riesgo de desarrollar una serie de dificultades emocionales, incluyendo depresión y los síntomas de ansiedad. Los niños que están particularmente traumatizados pueden llegar a desarrollar un tipo específico de trastorno de ansiedad llamado trastorno de estrés postraumático (TEPT). TEPT suele estar provocado por un evento físico o una serie de eventos emocionales terribles. Algunos de los síntomas de TEPT incluyen problemas para dormir, retirarse de las actividades normales, falta de concentración, y entumecimiento emocional. Cuando los niños están sufriendo el trastorno de estrés postraumático, son propensos a desarrollar fuertes síntomas físicos en situaciones donde se sienten inseguros y en peligro. Ellos parecen desconectarse de los demás, y pueden experimentar una respuesta física intensa en su sistema nervioso que puede involucrar ataques de ira, sobresaltos continuos y un estado híper-alerta. Esta reacción de constricción y disociación es la respuesta del sistema nervioso a un peligro potencial, ya sea real o imaginaria, con el fin de proteger el cuerpo.
Cuando los niños experimentan un trauma, a menudo se congelan y muestran sentimientos de impotencia y vergüenza, haciéndolos casi incapaces de defenderse cuando son atacados o puestos bajo presión. Más adelante, estos niños traumatizados, llevan ese estado de congelación o desamparo a muchas otras situaciones durante toda su vida cuando perciben una amenaza. Y, mientras más se retiren, más miedo e indefensión sentirán y más fuerte será la probabilidad de que se deslice en problemas emocionales graves.
Aunque los niños pueden experimentar depresión, ansiedad severa o trastorno de estrés postraumático debido a una variedad de factores, con frecuencia estos síntomas están relacionados con el acoso escolar.
La siguiente es una lista de banderas rojas de que tu hijo puede estar siendo intimidado:
– ¿Tu hijo se desconecta de la gente y él / ella se aísla en su habitación? Aunque los adolescentes generalmente se separan de su familia, normalmente se conectan más a menudo con sus amigos.
– ¿Tu hijo ha desarrollado problemas físicos como dolores de estómago y dolores de cabeza que interfieren con su vida?
– El trabajo escolar de tu hijo ha sufrido recientemente, y le es difícil concentrarse?
– ¿Tu hijo tiene problemas para conciliar o mantener el sueño o tiene pesadillas frecuentes?
– ¿Tu hijo se muestra apático, poco entusiasta y desinteresado de la vida?
– ¿Ha notado que su hijo se muestra híper-vigilante, muy nervioso, deprimido, o emocionalmente explosivo (más allá de la angustia normal y el mal humor de los adolescentes)?
Si sospechas que tu hijo sufre de cualquiera de los síntomas mencionados anteriormente que esté interfiriendo con su vida y tú no has sido capaz de ayudarle a aliviar su sufrimiento, se debe considerar la posibilidad de que sea evaluado por un psicólogo o un consejero familiar, o trabajador social. Si no puedes permitirte el lujo de pagar por sesiones de terapia privadas, prácticamente todas las ciudades tienen clínicas de terapia de bajo costo (consulte en tu ciudad o municipio los centros de salud mental).
Dr. Ted Zeff es el autor de “El Chico fuerte y sensible.” Para obtener más información sobre el libro, visita Amazon.com/StrongSensitiveBoy.
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