El precio de ser altamente sensible

     Una de las características claves que nos hace identificarnos como una persona AS es el sentirnos constantemente abrumados, agobiados, drenados o sobre estimulados.
     Digamos que estamos en un restaurante, después de un rato de escuchar a los meseros ir y venir con sus charolas, el ruido de los platos y los cubiertos, la música de fondo o la televisión con el partido, el murmullo de los comensales, los gritos de algunos niños corriendo en el área de juegos, la luz brillante, los olores de los diferentes platos, el color de los manteles, la dureza o suavidad de la silla, entre otros muchos estímulos que captamos, vamos sintiendo incomodidad y como nuestras emociones comienzan a incrementarse sintiendo la urgencia de levantarnos cuanto antes y podernos ir.
Sin embargo, cuando queremos hacerlo, nuestros acompañantes se extrañan e incluso se molestan, que no entienden el porque nos queremos ir, si es tan bonito el lugar, tan agradable la música, tan interesante la plática que hasta piden otro café y siguen relajados y contentos disfrutando el lugar.
Esta es una receta típica que nos produce el sentirnos rebasados por la cantidad de información que estamos recibiendo del medio, combinado con nuestros pensamientos, sensaciones corporales y emociones que experimentamos en todo momento en un día cualquiera.
Sentirnos sobre estimulados constantemente es una de las características que acompaña al rasgo de ser altamente sensible. Es esa sensación que experimentamos en cualquier momento que sentimos en nuestro cuerpo o pensamos de  algo que creemos que no podemos manejar. Son todas esas emociones negativas, que provienen de nuestros pensamientos conscientes y subconscientes.
Las emociones no son sólo algo en nuestra mente. Son, de hecho, moléculas de expresión energética que preceden a una acción física, la cual, a su vez, tiene el propósito de ofrecer un alivio.  En las personas AS, procesamos las emociones más profundamente que el resto de las personas que no lo son. Esta sensación de agobio periódico (o “sobre-estimulación”, como lo llama Elaine Aron), que sufrimos la mayoría de nosotros que nos hacer sentirnos agotados, cansados, drenados, exhaustos, lo que hace que busquemos llegar a casa y retirarnos a descansar para poder continuar al día siguiente con nuestras actividades, lo que para el resto de las personas puede parecerles que no queremos convivir, o que somos antisociables o tímidos.
Aunque no podemos deshacernos de esta tendencia a sobre estimularnos, podemos y debemos aprender a manejarla con una combinación de autoconocimiento y técnicas.
Conocer cuáles son nuestros disparadores habituales. Saber cuándo estamos al límite y necesitamos retirarnos para recargar nuestras baterías y poder seguir funcionando “normalmente”, varía de persona a persona por lo cual es difícil hacer una lista en general.
Comienza por observar tu día. Verifica como te levantas. ¿Estás cansado? ¿Dormiste bien? ¿Comiste algo antes de salir para la oficina o la escuela o hacer tus actividades? Identifica aquello que te molesta con cada uno de tus sentidos.
¿Qué miras, escuchas, sientes, hueles o saboreas que te provocan malestar o incomodidad en tu cuerpo?
Tal vez sea una combinación de factores, por ejemplo, en mi trabajo, llega un momento en que las voces de los alumnos gritando, la entrada y salida de ellos por el edificio, la exposición continua a la luz artificial, el estar sentada todo el día frente a la computadora, dejar pasar mucho tiempo entre alimentos. Esa avalancha de estímulos, después de dos horas hace que me sienta irritada, debilitada o sienta que mi cabeza va a explotar. Por lo tanto, mi “mecanismo de defensa”, es primero hacerme consciente de lo que me está molestando, mirar por la ventana los árboles que se mueven y respirar, levantarme de mi asiento y dar unos pasos alrededor, estirarme, hacer unas rondas de tapping para bajar la intensidad de lo que estoy sintiendo y cambiar de actividad para poder continuar.
Es cierto que en ocasiones no tenemos opción y no podemos retirarnos o alejarnos de la situación pero la mayoría de las veces podemos “crear” opciones para disminuir esas reacciones y darnos el tiempo y espacio necesario para regresar a nuestro centro en lugar de permitir que las experiencias diarias nos atropellen.
En muchas ocasiones solamente al hacernos conscientes de lo que estamos sintiendo y aceptarlo, nos relaja en lugar de resistirnos por pretender ser como los demás y culparnos por no poder manejarnos como creemos que cualquier otra persona “normal” lo hace y dejar de sentir esa presión interna de culpa y malestar por lo que estamos sintiendo.
¿Cómo experimentas tú día a día?
¿Sabes que es eso que te sobre estimula, irita, cansa o agota?
¿Eres consciente de las situaciones que te sobrecargan?
¿Tienes herramientas para afrontar esas situaciones?
¿Conoces cómo escapar de esos estímulos para manejar tú día a día?
¿Qué eventos específicos te detonan?
¿Has aprendido a darte cinco minutos de descanso sin sentirte culpable?
¿Has encontrado un equilibrio en tus actividades o esperas el poder llegar a casa para recargarte?
Existen innumerables herramientas que te pueden ayudar a manejar tu sube y baja emocional, cuando te sientas abrumado estresado, cansado, agotado o exhausto,
La meditación es una de ellas. Las técnicas de la psicología energética, como el tapping,  tienen un efecto calmante casi instantáneo que te permite el no sentirte drenado con cada pequeño incidente que te sucede. Cuando la mente ya no está tratando de disminuir la sobrecarga emocional generada, puede imaginar, crear y enfocarse en lograr sus metas aprovechando su enorme reserva de ideas, habilidades, talentos y pasión que se encuentran por debajo de esa sobrecarga física y emocional.
Una de las formas en que una persona altamente sensible puede experimentar plenamente la vida sin sentirse agobiado por su sensibilidad es aprender a aceptarse completa y totalmente como es y aprender como mantener a raya sus emociones.
En los próximos artículos les daremos algunas herramientas básicas que pueden conocer y experimentar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mi Historia la Cuento Yo
De Regreso al Amor