Es tu hijo, ¿sensible?

rbol-florecido_fondoverde_50x50     Cada niño es único. Su nacimiento, herencia y experiencias previas definen su personalidad. Sin embargo, se ha observado que muchos de los niños llamados índigo, niños cristal o diagnosticados con Trastornos de déficit de atención, Asperger o autismo, comparten una característica única. Todos ellos exhiben una extrema sensibilidad al entorno en el que viven. Comparten ciertas características únicas en diferentes grados, semejanzas que nos pueden dar pistas para tener en cuenta y aligerarles la vida.
     Ya sea que estén etiquetados o diagnosticados como TDA, autismo o niños psíquicos, todos ellos requieren de una crianza y supervisión adecuada para que puedan funcionar y tener éxito como adultos. Estas experiencias en su infancia darán forma a cómo se desarrollarán y serán más adelante.
     La clave es darse cuenta del patrón de comportamiento o el grado a cómo reaccionan a ciertas situaciones. Cuando son bebés sienten mucho los cambios de luz y de temperatura, notan muy tempranamente los sabores de las comidas e incluso el roce de determinadas ropas y tejidos les puede hacer daño o molestarles. Lloran por cualquier cosa, se lastiman fácilmente, se asustan con sonidos inesperados, por lo cual los padres se dan cuenta que son muy sensibles a todo.
     De niños se ofenden rápidamente y se sienten heridos fácilmente con sus compañeros o hermanos y parece que todo les afecta. Por desgracia, en nuestra sociedad, esto es a menudo visto como una debilidad pero la realidad es que estos niños son capaces de experimentar el mundo a un nivel más alto que los niños promedio.
Observa:
¿Es tu niño muy sensible a ciertos olores, texturas, sonidos, imágenes?
¿Es muy sensible al dolor?
¿Se siente abrumado con facilidad?
¿Siente una amplia e intensa gama de emociones?
¿A veces se siente tan sobreexcitado que se retira y aísla?
¿Tu hijo tiene una profundidad mayor que sus pares, o incluso los adultos?
¿Hace preguntas profundas, reflexiona mucho sobre todo lo que le pasa, piensa mucho por su cuenta?
¿Es altamente consciente de su entorno?
¿Nota pequeños cambios como mover cosas de un sitio o un corte de pelo nuevo en otra persona?
¿Es muy sensible a las emociones de otras personas?
¿Se da cuenta cuando alguien se siente triste y trata de ayudarlo?
¿Parece especialmente sensible a los sentimientos de los animales?
Posiblemente tiene una alta sensibilidad por lo cual percibe su entorno y emociones de manera diferente al resto de su familia o compañeros.

¿Qué se puede hacer?

     Como padres, tutores o maestros, será difícil querer protegerlos en todos las facetas de su vida. Aprenderán que el mundo es complejo, no se adapta a ellos y que serán ellos los que tengan que adaptarse a vivir en una sociedad donde no todo el mundo los entiende o siente como ellos.
Lo primero es amarlos y aceptarlos como son incondicionalmente. Comprenderlos. Tener paciencia y entenderlos.
Fomentar actividades artísticas en ellos, música, pintura, escritura, danza. Dales oportunidad de sacar sus emociones y experimenten el arte, la filosofía, la música. Permite que lean, que se acerquen a otras personas para preguntar y aprender.
Atiende sus necesidades brindándoles un entorno seguro y cálido, reafirmando que son valiosos en todo momento para que desarrollen una autoestima fuerte con la cual puedan defenderse de aquellos que no los aceptan o entiendan.
Hazles saber que son únicos y maravillosos. Que tienen facultades y talentos que otros no y que vale la pena potenciar. Quítales etiquetas y permite que florezcan como los niños especiales que son.
Carla Sodi

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